miércoles, 18 de mayo de 2011

NO SE PUEDE TRASPASAR EL FUTURO DE NUESTRA ILUSIÓN





Son estos años una época que me produce angustia y aburrimiento. No sé si el odio que tengo es justo o si es debido a que me estoy haciendo mayor y un tanto plañidera. A veces siento que ya no tengo edad para ser simpática y cuando comienzan a pesar los años, cada persona tiene el rostro que se merece. El caso es que esto no ha sucedido de golpe, si no poco a poco. Hubo un tiempo en que todo lo que se conseguía con la democracia producía una profunda admiración. Seducían y atraían los ideales que se encontraban alrededor.

Un día sientes que ya no es así, que persigues cosas que ningún partido político representa. Es como si de repente el mundo se hubiera llenado de bruma y nadie tuviéramos nada en común. Es como si todos hubiéramos adquirido ese cartel que inunda nuestro paisaje: se vende, se alquila, se traspasa. Los partidos políticos sólo prometen una especie de conducta de repulsión hacia las curiosidades y los sueños que antes nos encandilaban.

Los bares siguen llenos, las filosofías  baratas de barra se anclan en la espuma mustia de la cerveza y los días nunca son mejores. Nos estábamos convirtiendo en unos necios unidos por la red pero algo ha sucedido y las cosas parecen que están cambiando.

No quiero aislarme en la nostalgia de lo que fue y no encuentro en la actualidad. Olvidar el presente y aislarse en el pasado que nunca fue tan bueno como imaginamos significa negarse a pensar, pero es que yo muy lista, nunca he sido…

El domingo pasado fui a la manifestación y lo que vi no lo ha recogido ningún medio de comunicación, me produce una repulsión absoluta la información que están creando los medios. Cierto es que había muchos jóvenes, pero también menos jóvenes, jubilados, parados y en general mucha gente que no ve salida a una situación dramática que no tiene pinta de mejorar. La marcha fue absolutamente pacífica, y lo que sentí fue el descontento y la rabia ante la ausencia de ideales en unas elecciones en que los titulares del discurso son las críticas brutales entre dos partidos que anulan toda nuestra ilusión. Estoy muy contenta de que esto haya sucedido. El cansancio y el malestar pesaba desde hace tiempo y la política en los últimos años sólo nos ha demostrado su pasión por alcanzar el poder. Intuyo que en este movimiento hay impulsos y aspiraciones muy diversas; pero muchas limpias en su denuncia. ”El hombre es la medida de todas las cosas” decía Protágoras. Se puede interpretar la frase de diferentes maneras, una de ellas sería la diferente forma de percibir que posee un individuo respecto de otro, es decir, cada ser en su particularidad percibe un mundo distinto al de otro ser, por lo tanto, existirían criterios distintos  y cada persona percibiría un mundo. En la actualidad parece que muchos ciudadanos tenemos la misma sensación: los políticos no representan ni programan nuestras necesidades. Me gustaría pensar que todo esto puede cambiar.