"No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo. La Maga acababa por levantarse y daba inútiles vueltas por la pieza. Más de una vez la vi admirar su cuerpo en el espejo, tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos por la piel en una lenta caricia. Nunca pude resistir el deseo de llamarla a mi lado, sentirla caer poco a poco sobre mí, desdoblarse otra vez después de haber estado por un momento tan sola y tan enamorada frente a la eternidad de su cuerpo."
RAYUELA. JULIO CORTÁZAR

Qué oscura era La Maga. Creo que jamás me hubiese enamorado de ella, aun como personaje de ficción.
ResponderEliminarSi de Talita, que era una locura y hacía equilibrio entre dos deseos en aque puente improvisado con una madera, con la excusa de un pocillito de azúcar.
Un hermoso recuerdo de tu parte. Siento que me está pasando eso...
Es verdad, este relato la pinta en verdadera forma a La Maga...sin embargo generaciones enteras la buscaron en cuanto cuerpo femenino andaba dando vueltas!!!
ResponderEliminarQué finesa de relato este Julio!
Un abrazo Tril!