La mujer adúltera fue una obsesión en la novela del siglo diecinueve. AdÚltera es una palabra preciosa, que significa aventurera que se deja guiar por impulsos, sobre todo amorosos y sexuales. Una adúltera es al mismo tiempo una soñadora que engaña y traiciona a su pareja por otra persona, que puede ser hombre o mujer. Hay tantas posibilidades a nuestro alrededor. Normalmente son infieles porque su entorno, que incluye muebles e hipotecas, maridos y novios, tersuras o juanetes, las hace profundamente desgraciadas.
Las dos adúlteras con mayúsculas de la historia de la literatura son Ana Karenina y Madame Bovary.
Emma es joven y probablemente la campesina más refinadas de las letras. Una gran soñadora, enamorada del amor. Emma se aburre de la vida que lleva y se enamora de un rico hacendado, luego de su asistente legal, en el camino se despista y todos sus caprichos la llevan a la banca rota. Llega al suicidio tras haber intentado aplacar sus anhelos en una entrega desenfrenada. Madame Bovary vive en muchas mujeres que conozco, Madame Bovary, también soy yo.
Ana me gusta menos. En este caso, es una dama de la alta sociedad rusa. Un día conoce al Conde Vronsky. Él queda perdidamente enamorado de ella, el marido se entera, queda embarazada de Vronsky, Ana rechaza la fuga, da a luz y pide perdón a su esposo. En resumen, una desgraciada para toda la vida, así que se suicida tirándose a las vías del tren.
Lo que más me gusta de estas mujeres y de las novelas que las retratan es la denuncia ideológica que habita en sus páginas. Las víctimas son ellas, personalidades fascinantes que buscan rehacerse a sí mismas. Para ello han de huir de la falsedad de la situación que les rodea, no se conforman, no se rinden, aunque se equivoquen en el proceso, en la actitud y sobre todo en la elección del amado. El sufrimiento, la soledad e incluso la muerte es el castigo por romper las normas a través del adulterio.
¿Y tú, rompiste o te rompieron?
¿Y tú, rompiste o te rompieron?

4 comentarios:
Tantas veces rompí como me rompieron. Las últimas veces me dejaron, por motivos de los mas extraños. Desde un mundial de fútbol que disipó cierta pasión, hasta el miedo a lograr la felicidad. Por supuesto que el que más me dolió fue el último. Pero soy una asquerosa optimista. No podrán conmigo. Siempre pienso que lo mejor está por venir. Y a la vez no espero nada.
Adúltera...qué buena definición Tril, lindo nombre para un blog, no?
Sabés algo de Marcela/Partisana?
La figura de la adúltera se engrandeció y envilecio como manera de proteger el matrimonio tradicional, en el que estaba basada toda la sociedad de entonces. Lo curioso es que tanto en Flaubert como en Tolstoi como en general en todas las novelas de entonces la protagonista acaba suicidándose, matándose por su propia mano, quitándose de enmedio como justo castigo a su perversión. Tanto Flaubert como Tolstoi, creo, fueron valientes ya no sólo al denunciar la cerrazón que había tras la vida de casada de entonces, sino al pintar el adulterio, el engaño al marido, como un sentimiento humano, posible y hasta comprensible, no sólo como algo diabólico y propio sólo de mujeres enfermas... Pero en todo caso, ambas acaban suicidándose. ¿Te imaginas la revolución que hubiera supuesto para la literatura y para la cultura y el pensamiento en general que ambas hubieran acabado fugándose lejos, triunfantes, y viviendo felices y comiendo perdices con sus amantes?
adúltera... bonita palabra.... muy guapos los cambios en el blog...
Me encanta que seas una asquerosa optimista querida Emma y más todavía que te hayan dado un premio. ¡Qué contenta me puse! Marcela/Partisana está bien con miles de ideas geniales, como siempre. Cómo es otra pajarilla, estará volando.
Miguel, este año me acordé de ti en la feria, además el año pasado me regalaste un libro que no sé donde guardé. Me voy a poner a buscar. Un cuento tuyo de casquivanos felices sería precioso.
Muchas gracias Saúl.
Un beso para todos.
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