miércoles, 6 de julio de 2011

ASUNTOS CIRCADIANOS

El reloj circadiano  está en nuestro interior y controla los ritmos del cuerpo a espaldas del horario convencional. Las personas complejas saben que  tienen una agenda oculta e interior, a veces arrítmica y siempre  circadiana. En ella se registran los oscuros secretos y satisfacciones que nos hacen profundamente felices o todo lo contrario.  Conozco a muchas personas que tienen varios cuadernos con hechos subterráneos que les modificaron para siempre, de manera circadiana, claro está. Si piensas en modo circadiano todo tiene un tiempo y un significado diferente y las cosas suceden a la vez en el mismo espacio pero de dos maneras distintas. Por ejemplo, dice Parreño en su libro Viajes de un antipático:"¿un viaje cuando empieza? Cuando te compras un billete y decides el destino o cuando sales de tu casa?" Da un poco igual la respuesta, porque la pregunta es un tanto estúpida. Las cosas que suceden en el exterior no tienen la importancia de las que suceden en el interior." Lo decisivo siempre ocurre en otro orden, cerca de esa emoción  que nos modifica de manera irremediable. La diferencia entre lo que acontece en el estar y en el ser. La caja de momentos que significan más que cumplir años, tener un sábado rojo o que te regalen un fin de semana de ensueño en algún paraje exótico. "Cumple años el que pretende y se decepciona; el otro, lo otro, existe maravillosamente ciego a los acontecimientos y a las fechas. Inmune a todo salvo a si mismo, atento a lo que no conocemos. Ese otro soy el verdadero protagonista de mi vida, aunque no de mi biografía. Yo, el que escribe, visible y diario, es la refracción en el mundo real de mis ilusiones, de mis desencantos"

Hace muchos años en una tarde eterna de confesiones y vasos vacíos, la persona que estaba frente a mí, me recriminó que tuviera novio, alegando que yo no era una mujer de esas y que envuelta en tales circunstancias, jamás sería feliz. He pensado durante mucho tiempo en aquella conversación que paralizó más de un reloj. ¿Si no era una mujer de esas? ¿En qué grupo podían incluirme con las otras? Si alguna vez vuelvo a cruzarme con él, le diré que hace bien poco encontré otra conclusión que me gustó más que la suya.  Estoy segura de que probablemente soy,  tan sólo, una mujer circadiana que se empeña en dar cuerda a un reloj de tiempos ilusorios.