lunes, 11 de julio de 2011

PROYECTO N


"Empecé a escribir cuando tenía ocho años: de improviso sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocía a nadie que escribiese y poca gente que leyese. Pero el caso era que sólo me interesaban cuatro cosas: leer libros, ir al cine, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse. Pero, por supuesto, yo no lo sabía. Escribí relatos de aventuras, novelas de crímenes, comedias satíricas, cuentos que me habían referido antiguos esclavos y veteranos de la Guerra Civil. Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y mal, y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil, pero brutal. ¡Y entonces cayo el látigo!
TRUMAN CAPOTE

Llega el verano y con él,  se multiplican las posibilidades para disfrutar del ocio y cientos de ofertas de talleres de verano se diseminan por la red . La semana que viene comienzo uno; un taller, no un verano. Se llama PROYECTO DE NOVELA , es en LA PISCIFACTORÍA y está destinado a todas las personas que les guste la literatura y escribir. No se necesita experiencia, pero sí  ganas de contar. Lo único que hay que traer un poco pensado es el tema del que se escribirá los próximos cinco días. No os voy a engañar, no se puede enseñar a escribir. Si fuéramos capaces de hacerlo, todos nos apuntaríamos al mismo curso con la intención de escribir un bestseller, y así tener otras posibilidades de verano más amplias que las incluidas en un taller de verano. Pero también es cierto que estos lugares son ámbitos creativos donde un escritor inexperto puede aprender mucho, no sólo de lo que él escribe, sino también de lo que escriben y dicen los demás compañeros. Además, es cierto que existen algunos trucos en Narratología que ayudan a que una idea cobre sentido y textura. No se puede enseñar a ser escritor, pero todos, todos tenemos la facultad de lograrlo. Las herramientas que se necesitan no suelen impartirse en  las aulas pero se encuentran sin querer en cualquier otra parte: la valentía, la honestidad, el descaro, la oportunidad, la lucidez, la gracia...
De todas formas, con taller o sin taller, lo importante es leer. Si quieres escribir el consejo más honesto que se puede dar es el siguiente:  hay que leer, leer y leer. Y también puedes venir a PROYECTO DE NOVELA la semana que viene en LA PISCIFACTORIA, donde por si no te habías dado cuenta es que pasa de todo y pasan mundos. Ya hay muchos que aseguran que pescaron  allí sus ideas. De todas formas,  todavía no he encontrado nada más fascinante  que la literatura, al menos que se pueda contar. ¿Te lo vas a perder?