A pesar de las opciones que se han desarrollado para mejorar la comunicación entre los seres humanos, la realidad nos muestra cada día, y como en muchas ocasiones, que todo está siendo diferente a lo que se esperaba: vivimos en la era de la incomunicación. Cada vez proliferan más las exposiciones personales que suelen desembocar en el desconocimiento de la persona y en ocasiones del personaje. El problema no son las herramientas, sino la utilización que estamos haciendo de ellas. Su desarrollo ha favorecido en la mayoría de los casos una irrealidad producida como consecuencia de que ya nadie escucha ni se preocupa por entender. Si dejamos de entender nuestro lenguaje será inútil y terminará por separarnos. A veces enciendo el ordenador para apagar el miedo.

Amén de la mala utilización de las herramientas, tengo la sensación de que abrimos mucho la boca y cerramos los oídos. Un abrazo.
ResponderEliminarY yo a veces, cuando apago el ordenador, pienso si esto será real.
ResponderEliminarDebe serlo porque yo lo siento así.
Besos, Trilce.
A lo mejor nunca antes habíamos tenido tantos medios para sentirnos tan solos
ResponderEliminarLas tres opiniones que me anteceden son certeras. Duramente certeras. A pesar de todo lo expresado por tu escrito y por los comentaristas yo me siento sola con o sin ordenador, siento que no me dedico a conocer demasiado a las personas por miedo a que me conozcan y no les guste, siento que la realidad es un todo y el miedo es infinito.
ResponderEliminarLindo, no?
Besooooo
Y sin embargo, mira... ahora leo a quienes comentaron antes que yo, y necesito escribir lo que en persona se resumiría con un gesto de asentir con la cabeza... preciso de comunicarme con más medios para decir lo mismo... Es un poco... contradictorio...
ResponderEliminarAchuchones...
Emma... preciosa!
Emmagunst:
ResponderEliminarquizá lo peor sea el miedo que produce el miedo. Déjate conocer, dejémonos conocer. No podemos cambiar el mundo; pero sí crear condiciones de posibilidad, cuando menos en radio de 10 metros, de cuyo centro somos los detentadores. Ánimo.
Trilce:
Tienes razón. Démosle, entonces, otro uso a las herramientas que proliferan en nuestro habitáculo.
Salud