martes, 1 de noviembre de 2011

AUNQUE NO ENTENDAMOS NADA

Hace ya unos cuantos años, en un bar de Nueva York, Juan Benet le dijo a Eduardo Mendoza: "Hoy he escrito la primera página de una novela y no sé de qué se trata, pero sé que me espera un año de obsesión". No es mal plan el suyo pensó Mendoza. Afuera nevaba copiosamente.

No sé muy bien  que  hacer, los griegos probablemente tampoco, y mientras.  en esta noche cerrada no comienza  a llover.

Dice mi admirado Vila Matas: "Me fascina escribir porque adoro la aventura que hay en todo el texto que uno pone en marcha, porque adoro el abismo, el misterio y esa línea de sombra que al cruzarla va a parar al territorio de lo desconocido, un espacio en el que de pronto todo nos resulta muy extraño, sobre todo cuando vemos, que, como si estuviéramos en el estadio infantil del lenguaje, nos toca volver a aprenderlo todo, aunque con la diferencia de que de niños todo nos parecía que podíamos estudiarlo y entenderlo mientras que en la edad de la línea de sombra vemos que el bosque de nuestras dudas y preguntas no se aclarará nunca y que, además, lo que a partir de entonces vamos a encontrar sólo serán sombras y tinieblas. Entonces lo mejor que podemos hacer es seguir adelante aunque no entendamos nada."

Y en esas estamos, aunque aviso, como mi vida tan sólo sea una hoja en blanco, yo, no me muero, !ea!