jueves, 30 de junio de 2011

COSAS QUE PASAN

Tranvía

Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. "Amplia sonrisa, caderas anchas... una madre excelente para mis hijos", pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna. Él se puso de mal humor: era muy conservador. ¿Por qué respondía a su saludo? Ni siquiera lo conocía. Dudó. Ella bajó. Se sintió divorciado: "¿Y los niños, con quién van a quedarse?"
Andrea Bocconi








miércoles, 29 de junio de 2011

ESCAPISTAS

"Planeé mi muerte con esmero; no así mi vida, la cual, a pesar de mis débiles intentos por controlarla, iba sin propósito fijo de una cosa a otra. Mi vida tendía a disgregarse, a perder fuerza, a formar volutas y guirnaldas como el marco de un espejo barroco, a consecuencia de seguir la ley del mínimo esfuerzo. Por el contrario, quise que mi muerte fuese ordenada y simple, comedida, incluso algo sobria, como una iglesia cualquiera o el imprescindible traje negro con un collar de perlas de una vuelta que tanto ensalzaban las revistas de moda cuando tenía quince años. En esta ocasión, nada de trompetas, ni megáfonos, ni lentejuelas, ni cabos sueltos. Se trataba de desaparecer sin dejar rastro alguno detrás de mí, sólo la sombra de una cadáver, una sombra que todo el mundo confundiría con la firme realidad. Al principio pensé que lo había conseguido."

DOÑA ORÁCULO. Margaret Atwood

martes, 28 de junio de 2011

ADÚLTERAS

La mujer adúltera fue una obsesión en la novela del siglo diecinueve. AdÚltera es una palabra preciosa, que significa aventurera que se deja guiar por impulsos, sobre todo amorosos y sexuales. Una adúltera es al mismo tiempo una soñadora que engaña y traiciona a su pareja por otra persona, que puede ser hombre o mujer. Hay tantas posibilidades a nuestro alrededor. Normalmente  son infieles porque su entorno, que incluye muebles e hipotecas, maridos y novios, tersuras o juanetes, las hace profundamente desgraciadas.

Las dos adúlteras con mayúsculas de la historia de la literatura son Ana Karenina y Madame Bovary.

Emma es joven y probablemente la campesina más refinadas de las letras. Una gran soñadora, enamorada del amor. Emma se aburre de la vida que lleva y se enamora de un rico hacendado, luego de su asistente legal, en el camino se despista y todos sus caprichos la llevan a la banca rota. Llega al suicidio tras haber intentado aplacar sus anhelos en una entrega desenfrenada. Madame Bovary vive en muchas mujeres que conozco, Madame Bovary, también soy yo.

Ana me gusta menos. En este caso, es una dama de la alta sociedad rusa. Un día conoce al Conde Vronsky. Él queda perdidamente enamorado de ella, el marido se entera, queda embarazada de Vronsky, Ana rechaza la fuga, da a luz y pide perdón a su esposo. En resumen, una desgraciada para toda la vida, así que se suicida  tirándose a las vías del tren.

Lo que más me gusta de estas mujeres y de las novelas que las retratan es la denuncia ideológica que habita en sus páginas. Las víctimas son ellas, personalidades fascinantes que buscan rehacerse a sí mismas. Para ello han de huir de la falsedad de la situación que les rodea, no se conforman, no se rinden, aunque se equivoquen en el proceso, en la actitud y sobre todo en la elección del amado. El sufrimiento, la soledad e incluso la muerte es el castigo por romper las normas a través del adulterio.

 ¿Y tú, rompiste o te rompieron?

TEORÍAS INCOMPLETAS

Damien Hirst
Todas las mariposas son de natural quebradizo, efímeras, llenas de una vaga irrealidad de tinte onírico. No vuelan: flotan. Apenas duran lo que  un recuerdo, son casi una nada que no se percibiría de no ser por sus colores llamativos. Y es justo que así sea, porque las mariposas son el sueño que los gusanos producen en el letargo de sus capullos de seda.




martes, 21 de junio de 2011

LA UNANIMIDAD ES COSA DE TONTOS

La noche de ayer fue fea, furiosa y con dientes. Hoy tiene resaca y se ha mareado leyendo las instrucciones de un  mata cucarachas. En lo pequeño está lo grande. El calor despierta  toda clase de repulsiones. En «Raid Controller» está Hiroshima. Y en las palabras,  asesinos en serie. Se va de crucero por el sumidero de la bañera. es  bueno sentirse como un donut encima de la tapa de un váter. Nada cambia pero lo importante es actuar como si no lo supiera. No se le ocurre nada mejor. Ahora va a ordenar los cajones de la ropa interior y  a olvidarse de las narices de todos los que le rodean. No se puede dormir, antes tiene que llamar  al trabajo para decir dos palabras que de mentira producen felicidad: diarrea y vómitos.

miércoles, 15 de junio de 2011

VIERNES Y VIENES


En aquel entonces había muchos hombres, pero sólo y siempre un Capitán.

Estaban tan solos como un abedul sin fauna en el tronco. De vez en cuando, algún viernes, hablaban de chimeneas asesinas y discrepaban sobre fantasías. Él decía que duraban para siempre. Ella, sin embargo, sostenía que tenían fecha de caducidad como los yogures.  Las arrugas, siempre, llegaban antes a los sueños que al rostro.


Si alguna vez conversaban por voluntad de la casualidad,  otro viernes, él comenzaba de manera bastante prosaica con un "¿qué tal?" Ella nunca respondía, porque no suele contestarse a preguntas estúpidas. Él pensaba que a veces las chicas eran malas. Ella sonreía, miraba sus pies y asumía que en su cuerpo  no existía premeditación, en su cabeza tampoco.

Jamás hablaron del tiempo, pero en ocasiones ella le preguntó cuál era su comida preferida, al tiempo que hacia reflexiones del  tipo “El mueble de madera de pino es a los noventa lo que la formica a los setenta.” Él, presuroso, afirmaba que le encantaba tener su espacio y estar sólo con su chimenea.

Fue delante de la chimenea dónde él confesó que quizá volviera de nuevo con su exnovia. Ella dijo que era muy feo hablar a una mujer desnuda de otra y cubrió la  decepción con su pelo.

Pasó el otoño y volvieron a encontrarse. Él había estado melancólico en ocasiones, porque no podía imaginarse compartiendo su vida con nadie. Ella, no habló mucho porque hay momentos en los que uno no sabe que decir. Volvió a desnudarse para ver si a él le entraban ganas de volver con su anterior novia. Él dijo que no era el tiempo justo ni el espacio adecuado o que el espacio era muy justo y el tiempo inadecuado.

─ En realidad quizá podría estar contigo. ¿Nos imaginas?
─ ¡Buf! discutiríamos todo el rato.
─ ¿Y por qué íbamos a discutir?

No se les ocurrió nada. Esa fue la única razón por la que acabaron viviendo juntos.



martes, 14 de junio de 2011

HAZ LO QUE SABES

"A menudo ya es demasiado tarde.
A menudo cuando aprendes a tragarte el sable,
el circo ya está en otra parte"