miércoles, 18 de abril de 2012

DIVERTIMENTOS SECRETOS



Olivia tenía un pequeño secreto: a veces cuando bebía más de la cuenta, se  encerraba en los baños de los bares y mandaba mensajes catastróficos. Las consecuencias no le afectaban hasta la mañana siguiente, en el momento en que miraba el móvil como si fuera una enfermedad contagiosa o un arma atómica que había destruido su dignidad sin contemplaciones.

El último mensaje lo había mandado la noche de fin de año. Había conocido a Daniel y llevaba un mes apareciendo y desapareciendo. Podía afirmarse que hacía magia con ella. Él se había ido a pasar Nochevieja a Berlín con sus amigos. De madrugada le puso un mensaje: “Eres lo mejor que me ha pasado este año”. Lo mejor que le había pasado ese año nunca  contestó.

 En primavera Daniel volvió a dar señales de vida. Todos los fines de semana, a eso de las seis de la mañana, llamaba a Olivia y dejaba mensajes tipo en su buzón de voz: “Te echo tanto de menos”.

Hasta que un día, Olivia hizo "magia" de nuevo en casa de Daniel. Cuando acabaron, él se levantó y fue al baño. Olivia, mientras, se incorporó para peinarse un poco.  Al colocarse una horquilla, ésta  cayó debajo de la cama. Allí encontró su horquilla y dos pares de zapatos de mujer. Fin de la incognita: normalmente, los hombres desaparecen tras la sombra alargada del nombre de otra mujer. Sin ninguna explicación. En la mesita, el preservativo utilizado se iluminó con luces de neón; como si tuviera vida propia, acabó deslizándose en uno de los zapatos.

─ ¿Has visto el preservativo?─ dijo Daniel.

─ Ya lo he tirado. Se sintió feliz en el papel de  La  Justiciera Anonima...