jueves, 24 de mayo de 2012

MI VIDA CON ELVIS (IX) FÉLIX J. VELANDO

Esta vez acudió vestido como el Elvis del comienzo por lo que casi podía aparecer que había quedado con un rockabilly. Yo llegué seria, marcada por la trascendencia de mi mensaje. Pero ese día apenas nadie lo miraba y de pronto me hizo reír. No encontraba como decirle que aquello no podía seguir así. Sabía que no debería aplazarlo, que me sentiría mal si  me iba de allí sin contarle lo que pensaba. Y aunque estuve tentada de no hacerlo por fin se lo dije, le dije que no me gustaba nada su forma de vestir, que no comprendía esa necesidad de llamar la atención.

- No se trata de llamar la atención, de nadie, solo de vestir como me gusta- dijo-. ¿De verdad te importa tanto lo que me ponga o deje de ponerme? Creo que la gente es mucho más que eso.

Le dije que sí, que la gente era mucho más que eso, pero que no podía soportar todas esas miradas de curiosidad, de burla.

- ¿Entonces es por lo que piensan los demás?

Aquella vez fue él el que inventó una excusa para irse. Yo me sentí fatal por el retrato que aquella noche se había dibujado de mí: una chica superficial a la que le importaban sobre todo las apariencias, lo que pensaban los demás. Yo no era así pero también lo era un poco, como todos. Después de aquella última cita la piedra estaba en mi tejado. O aceptaba salir con él tal como era, tal como vestía, o debía olvidarlo de nuevo. Hay parejas que en sus finales, cuando todo es naufragio se aferran a lo poco bueno que aún encuentran en el otro para salvar la relación. Yo solo tendría que olvidar lo poco malo que él tenía para comenzar. Si conseguía pensar que salir con un tipo siempre disfrazado era poco.

Y lo llamé, lo llamé, porque me gustaba, porque me lo pasaba bien con él cuando conseguía olvidar sus vestimentas y tal vez también porque no podía dejar que nadie, comenzando por mí misma tuviera esa imagen penosa de lo que yo era.

Quedamos una tercera vez, y aunque él vino de nuevo disfrazado como Elvis yo no dije nada y me reí y me emborraché, creo que para que todo me importara menos y terminamos acostándonos y desnudo era un chico que me besaba y me decía que le gustaba mucho y todo se olvidaba y deseé que el mundo fuera siempre su cama.