domingo, 20 de mayo de 2012

MI VIDA CON ELVIS (VI) FÉLIX J. VELANDO


Pasaron más días en un invierno gris que no acababa. Comencé a pensar que si aquello me había afectado tanto es que yo no estaba muy bien. Le pedí a una amiga el número del psicólogo. Vino marzo. El día en que tenía mi primera consulta me llegó la llamada de un número que no tenía en mi agenda. Antes de cogerlo sabía que era él o eso pienso ahora cuando lo recuerdo. Comencé a temblar. ¿Cómo responder a esa llamada? ¿Sacar mi rabia y echarle en cara todo el daño que me había hecho? ¿Desplegar todos mis reproches? Lo cogí. Y todas mis tristezas, mis penas, comenzaron a retirarse a un lugar muy lejano empujadas por sus palabras.

Me contaba que le habían robado el móvil en el bar de carretera en el que pararon a echar gasolina y comer algo, que se había pasado dos mañanas en la puerta de mi facultad esperando cruzarse conmigo, que había preguntado por una María que estaba matriculada en asignaturas sueltas, que había rastreado el facebook hasta cansarse, que había recuperado su número de teléfono pero no su móvil y que mis llamadas nunca llegaban, que había puesto un anuncio en la sección del Te vi del suplemento de los viernes de El País. pero hasta que con marzo no recibió su factura de febrero no pudo recuperar ese número al que una mañana en Cádiz había mandado un mensaje. Mi número. Yo le dije que le había llamado, que le había dejado varios mensajes y que había terminado por pensar que pasaba de mí. Me dijo que lo sentía, que sentía que todo ese lío pudiera haberme hecho daño. Se le oía apenado. Yo no intenté salvar mi dignidad y le confesé lo mucho que me había dolido. Me dijo que quería verme y quedamos para el día siguiente. (Continuará...)