martes, 8 de mayo de 2012

UN REGALO: TE VAS A REÍR CUANDO TE LO CUENTE


El pasado mes de abril Trilceunlugar cumplió cuatro años. Durante  este tiempo solo han pasado cosas bonitas por aquí. He conocido a gente maravillosa, (no nombro a nadie porque soy despistada y no quiero olvidar a nadie) y los comentarios que llegan son tan generosos y amables que a veces me da el pudor tonto y ni siquiera puedo contestar. Un montón de entradas y también un montón de tonterías, pero es que soy así.

Además, el pasado mes de abril, uno de mis mejores amigos publicó su primer libro Te vas a reír cuando te lo cuente de Félix J. Velando. El libro me gusta mucho, muchísimo y os lo quiero enseñar. Durante los próximos días publicaré uno de los cuentos del libro por entregas. Y entre todos los comentarios del blog sortearé un libro firmado por el autor. Siempre me hace mucha ilusión que me comentéis pero ahora además, los comentarios tienen premio...

El libro es una colección de cuentos marcados por el humor:  Pandas gays que causan conflictos diplomáticos, chicas que se enamoran de hombre disfrazados de Elvis Presley, un novelista conservador que intenta hacer desaparecer un libro de su juventud abiertamente erótico, detectives que se enfrentan a lingüistas muertos o poetas con problemas mentales que acuden a tertulias televisivas nada recomendables...

Te vas a reír cuando te lo cuente, La Página Ediciones , 2012, será presentado en junio en Madrid.  Aviso por si os apetece venir a la presentación...

Muchas gracias por acompañarme durante todo este tiempo...



MI VIDA CON ELVIS- Félix j. Velando
Nos conocimos la última noche del Carnaval de Cádiz. Él iba disfrazado de Elvis Presley  y yo de mariposa con alas de papel seda. Una llevaba rato doblada, la otra se mantenía con dignidad.
─ Te veo alicaída─ me dijo.
─ Sobre todo cuando me hacen la misma broma todo el rato. Pero no te creas, puedo remontar el vuelo en cualquier momento─ le contesté.
─ No lo hagas aún─ me pidió─. Si me esperas saldré de ese bar con las penúltimas copas de la noche. ¿Tú que tomas?

Y allí, en la calle, rodeada de mis amigas mariposas, lo esperé. No salía y decidí entrar al bar. De sus paredes colgaban azulejos que prohibían cantar, pero todo el mundo cantaba. Al fondo, en el centro de un corro que le hacía palmas y coros, él se desgañitaba con una versión rumbera de Love me tender. El reloj del bar marcaba las cuatro y media. Éramos lo que quedaba de la noche, pero también quienes estrenarían el nuevo día. Cuando terminó de cantar me acerqué a él.
─I like the way you sing.

─I like de way you fly─ contestó.

Comenzamos a hablar, una conversación de la que no recuerdo mucho, solo que fluía, que las palabras que nos decíamos no podían ser otras, todo el mundo alrededor se había vuelto borroso y lo único claro, real y a la vez mágico, éramos nosotros.

El tiempo pasó muy rápido. De pronto, el bar estaba vacío y un camarero con escoba nos preguntaba si no teníamos casa. Salimos sonriéndole a un sol que brillaba anaranjado sobre las calles regadas. A lo lejos unos limpiadores con mangueras empujaban los restos de la noche hacia los sumideros. Olía a detergente y mar, a día nuevo. Ver las calles limpias y casi vacías no hizo sino aumentar el ensueño.

Cuando sales al amanecer de un bar con un chico llega el momento de las decisiones: irse con él a la cama o despedirse tras intercambiar números reales o inventados. A veces vas a despedirte, pero los besos en las mejillas caen en los labios y te llevan a las sábanas…. (Continuará)