jueves, 27 de septiembre de 2012

LA VIDA Y SUS REVESES

Un personaje de Jane Austin afirmaba "La gente comete locuras y estupideces para divertirnos y nosotros cometemos locuras y estupideces para divertir a la gente". Es una frase un tanto humorística y una compasiva interpretación de la historia, menos preocupante que esta otra más realista,  que afirma que un apretado tejido de infortunios labra la historia de los hombres.
Belmonte, el torero, a su vez decía que cuando las circunstancias que pesan sobre nosotros son pavorosamente superiores a nuestras fuerzas, cuando se rebasa la medida de lo humano, uno se achica y renuncia humildemente a la comprensión del trance descomunal en que está metido, para entregarse a una nadería cualquiera en la que descansa el ánimo.
Afirmaba ayer Manuel Astur: No sé si soy un alguien desencantado o alguien cabal, pero en cuanto me comienzo a sentir parte del rebaño, de cualquier rebaño, me detengo y trato de averiguar quién me estará utilizando para conseguir qué.
Mi querido amigo, Francisco Pérez Gandul,  escribió: si ser prosistema es defender a los banqueros que nos han arruinado mientras ellos engordaban sus cuentas; a los políticos corruptos que se lo han llevado calentito o mentirosos que no cumplieron sus promesas; a los poderes financieros y políticos extranjeros que nos chantajean; a quienes prefieren devolverle la pasta que ellos arriesgaron a los usureros franceses y alemanes que ponerse al lado del vecino a quien desahucian por quedarse sin trabajo, yo cojo mi flauta, adopto un perro y elijo al poli más canijo para que me pegue con la porra. Si ser prosistema es defender la democracia llevada por politicos honrados que defiendan a sus ciudadanos, banqueros que no estafen, políticas europeas unitarias basadas en la solidaridad y justicia social, yo vendo la flauta, doy solomillo al perro y comparto con el poli la porra: España, 1; Mala gente, 0.
Malraux al final de su vida: Lo que nos diferenciaba de nuestros maestros a los veinte años, era la presencia de la historia. Para ellos no había pasado nada. Nosotros, en cambio, habíamos nacido en el corazón de la historia que cruzó nuestro campo como un carro
Mario de Sá Carneiro iba a su aire mientras comentaba: Yo ni soy yo ni el otro. Yo soy algo intermedio.   Un montón de pensamientos que tengo que ordenar. Mientras, una tristeza fría y una cicatriz sangrante  cruza el país y nuestras vidas.