"Pasados los treinta años, todo el mundo se protege: después de algunas penas de amores, las mujeres huyen del peligro, y salen con idiotas mayores y tranquilizadores, los hombres ya no quieren amar, se tiran a lolitas o a putas; todos se cubren con un caparazón: no quieren volver a ser ridículos, ni desgraciados. Echan de menos la edad en que el amor no les hacía daño. A los dieciséis años salían con chicas y las abandonaban, o ellas te dejaban a ti sin el mayor problema, en dos minutos estaba todo arreglado. ¿Por qué todo se vuelve tan importante más adelante? Por lógica, debería ser a la inversa: dramas en la adolescencia y ligereza en la treintena. Pero no es el caso. Cuanto mayores nos hacemos, más delicados nos hacemos"
13,99 F. Beigdeber
A veces nos vendría bien en días con tanta información desinformada un alka-seltzer existencial. Una píldora enorme del tamaño de un tapacubos de automóvil, que disuelta en agua, elimine el malestar producido por todas las percepciones excesivas de la vida.

Me encanta ese libro, para muchos es ya más que una biblia ;)
ResponderEliminarA mí también me gustó mucho, Dani. Un beso.
ResponderEliminardespués, a los 40, se regresa a la tontería. Estamos ante algo cíclico.
ResponderEliminarLa vida amorosa hasta los treinta es como un entrenamiento y cagarla en los ensayos no tiene mucha importancia. Pero si te equivocas de tren despues de los treinta, es posible que acabes en una estacion tan lejana, que no puedas regresar a tiempo de apagar la vitro antes de que se te pase el arroz. Y entonces acabas siendo una tena lady de pelo corto que huele a naftalina y lee 50 sombras de grey. eso o te casas con un gordo con pelo en la espalda.
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