sábado, 27 de octubre de 2012

INSOMNIO

"Twiter te hace pensar que eres sabio, Instagram que eres 

fotógrafo y Facebook que tienes amigos. El despertar va a ser 

duro".                                                                               J. F. Leroy

viernes, 26 de octubre de 2012

YA PODRÉ

"Si uno está dispuesto a partir y no puede hacerlo porque no es libre o no tiene nadie con quien ir, si ha fijado una fecha a su partida y no se atreve a ponerse en marcha hasta que llegue ese día, no tiene por qué preocuparse. Sin saberlo ya se ha puesto en marcha.
En un mundo que no deja de dar vueltas el destino es lo de menos. La gente suele encontrarse en mitad de un viaje que no tenía intención de emprender y que no están seguros de dónde empezó."

jueves, 18 de octubre de 2012

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS



Hace una semana la noticia salió en los periódicos. Tu accidente, cuando viajabas camino al sur,  demasiada velocidad. Eres demasiado atolondrada y no se pudo hacer nada. Y yo dándole vueltas a mi escasa salud y tú que ya no estás. Muerta. Has muerto, ¿qué hago? Aquí solo frente al deseo y al amor. Una verdad tan atroz como sencilla. Y no podrás volver a contarme el porqué de tus maletas y tus prisas. Y nunca me explicarás esa rareza tan tuya de borrar las huellas del amor en las sábanas desordenadas. Y tu voz no volverá a criticarme, y no volveré a fingir que me desconciertas con esa extraña virtud que no tienes y consideras tener de adivinármelo todo.
Y aquí estoy esperando de nuevo el amanecer y escribiendo cartas de amor estúpidas que nunca te enviaré, porque el psiquiatra me ha dicho que me hacen bien, que nuestro amor me protegerá, que puedes hacer que vuelva a la vida. Y otra noche más te doy las gracias por toda la felicidad que me diste aunque sé que ya no volveré a verte, maravillosa alegría a reacción, verdadera compañía de mi vida.
Y aquí me dejas, como todas las madrugadas sintiéndome encendido cómplice de tu inédita despedida.


 

jueves, 4 de octubre de 2012

UN VESTIDO DE PALABRAS BONITAS


Entre el blanco y el negro hay muchas tonalidades que a veces se escapan a la vista. Entre el blanco y el negro estoy yo, sin nada que decir.
 
Me cuesta contar lo que llevo dentro, a veces me esfuerzo tanto que no me reconozco en las palabras que salen. Es como cuando te compras un vestido que no va contigo. En otras ocasiones es como si apareciera la magia y encontraras en el fondo del armario de tu abecedario la manera más literal de dibujar un mundo mejor, que no es en el que vives, pero que sientes tan cercano, que puedes tocarlo con la yema de los dedos.


 

miércoles, 3 de octubre de 2012

ÉRASE UNA VEZ


A Julieta le sucedió en la estación de Atocha, en un lugar desconocido: la sección de plantones mundiales; justo entre el lateral derecho y el izquierdo, es decir, en el centro. Es buena la visualización exacta de las humillaciones.

 Los momentos decisivos no suelen presentarse con nitidez, además, hay situaciones que parecen determinantes pero no lo son. La mayoría de las personas tan sólo tienen una historia que contar, otras ni tan siquiera eso. Sólo un instante puede tener la fuerza necesaria  para articular un nuevo eje conductor en la vida de una persona.

 En aquella situación, cuatro horas después de la cita acordada, Julieta prendió un abandono al dobladillo del vestido y una hoguera en las pupilas del rencor. En aquel preciso instante sus ojos se radicalizaron y adquirieron un tono verde radiactivo, provocado por la causa-efecto de ver convertidas todas sus ilusiones en una nada pestilente. Había sido feliz imaginándole como una posibilidad.   Sabía que todo aquello no le provocaría fama mundial, ni  infinitos simpatizantes, ni muchas perspectivas  para desafiar el infortunio de las tempestades.

Julieta no supo definir ni poner en orden la emoción que en aquel momento le embargó, cuál fue el detalle minúsculo que le hizo saber con certeza, que a partir de ese instante,  todo sería diferente.  Intentó profundizar en la elevación del pensamiento para que las viejas y lentas tortugas del estanque que la observaban fijamente, no descubrieran sus ganas de llorar. Aquellos bichos parecían desdichados, no obstante, todavía tenían fuerza para agitarse en la superficie de  aquel estanque grisáceo en lugar de estar quietas y moribundas.

Sintió que jamás había dejado de ser una aprendiza de la vida, y mientras las miraba atentamente,  intentó encontrar alguna  revelación o una verdad definitiva sobre el sentido de la esperanza.