miércoles, 21 de agosto de 2013

AYER NO ES COMO HOY


Para J.F

A VECES    Quería contar cosas alucinante como esas historias épicas  que pasan en las series de televisión, que son interesantes, precisamente, porque no suelen ocurrir. En una vida normal y corriente, hay situaciones que no llegan, y si suceden, aparecen a una escala tan pequeña que resultan desprovistas de gracia. Entonces, no había series. La películas que veíamos, siempre me parecían un rollo, no entendía nada, no me podía concentrar. Sólo podía sentir el calor de mi cuerpo y no había nadie en la butaca de al lado.  Después a casa. Caminábamos y reíamos sin encontrarnos en el mismo cine


¿Qué podría ser interesante a estas alturas?

Sigo sin concentrarme pero siempre tengo respuesta cuando no entiendo algo.  Es bonito sentir el calor del cuerpo de quien te gusta.
 Los dos habíamos hecho cosas que no podíamos contar a nadie. Lo sabíamos. Por eso llegó un día en que no paramos de hablar de cualquier tontería, como si no sucediera nada más en ningún lugar. Comenzamos a pasear, uno al lado del otro, contentos y felices. Sin darnos cuenta, a veces, nos cogíamos de la mano. Las rutinas divertidas pueden ser historias épicas