lunes, 21 de octubre de 2013

CRUCE DE CAMINOS



Hay una anécdota famosa de Balzac. A punto de dar una conferencia le llegó la noticia de la muerte de un tío rico. Sabía que después del fallecimiento, el sería su único heredero. Comenzó su discurso con la siguiente frase:

-Ayer al anochecer -dijo-, mi tío y yo pasamos a mejor vida.