domingo, 24 de marzo de 2013

TENDENCIAS


 Nunca me han gustado las tendencias. Suelen cuestionar mi inteligencia y la del género humano y me provocan unos enfados dignos de una mafiosa napolitana. Me hacen sentir como un alien porque no me representan en absoluto: No me gusta cortarme el pelo y que  Cosmopolitan me cree complejo de nefasta comepollas mientras veo como una reina del oxímoron poligonero se decolora el pelo  para lucir eso que llama mechas californianas y que son raíces de mal tinte de toda la vida. No tengo coaching de ningún tipo y puedo confesar que a veces no soy feliz sin que me desintegre por ese buen rollismo que gastan algunas que parece que se han comido para siempre el tripi del bienestarinfinito.  No me pongo ropa que no me favorece por muy de moda que esté en  ELLE. Por otro lado me encanta comer, de hecho, comer me da hambre y me produce satisfacción. Detesto que me mortifiquen con dietas y mujeres que jamás me representarán con su estructura ósea de novia cadáver. Desconfío en general de las personas que afirman que este disco, aquella peli o libro de moda me va a encantar. Todavía desconozco la textura de mis gustos pero voy descubriendo cosas como que   el porno para mamás me produce diarrea crónica y espasmos. Además, (manos a la cabeza), jamás me he corrido cuando me han tocado un pezón. Pienso y pienso y dudo y  dudo  que todas esas mamás sepan lo que es el sadomaso verdadero ( la virtud de la ignorancia es que se presenta siempre atrevida) . Me marea ese ESTUPEDO juego de tacitas y cintitas de  aficionadas al erotismo casero de sábado por la noche. No logro encontrar la diosa que vive en mí porque me preocupo de cosas más banales como el Olimpo de mierda que habitamos.






 Y me sigo preguntando: ¿las tendencias nos tratan como tontas? ¿somos tontas? ¿quiénes son los responsables de tanta moda estúpida? Y me vuelvo a enfadar...

Tenía ganas de ver la serie GIRLS, una nueva visión del mundo femenino, las críticas que había leído eran contradictorias y tenía curiosidad por saber más de la protagonista, guionista y en ocasiones directora Lena Dunhan. He de confesar que los primeros capítulos me sorprendieron. Aunque  es una serie con altibajos, los personajes me producían ternura por sus talla de ropa e  imperfecciones de carne y hueso y había momentos  brillantes que me hacían suponer la inteligencia de la creadora. 


Hanna, es una joven poco agraciada con cuerpo de peluche elefante, dientes torcidos que acaban en pico y boca mal dibujada. Destaca por su inteligencia y por las ganas que tiene de que le pasen cosas increíbles en la vida. Se esfuerza tanto por ser especial que en la primera temporada puedes enamorarte un poco de su personalidad y hasta de esas tetas molestas de adolescente en el inicio de la  pubertad que se materializan en me están creciendo los puntitos. Sus vestidos suelen ser tres tallas más pequeños y a veces nos muestra sus muslos rozados por el sobrepeso. Adoro su manera de correr propia de los conejitos a pilas de duracell o de vídeo  antiguo a cámara lenta. Sus ganas, su ironía e inteligencia hacía que me gustara mucho Hanna.




En la segunda temporada Dunham se debe haber aficionado a las drogas duras. No hay capítulo que no enseñe su generosa anatomía de peluche de elefante, además Hanna ( Dunham) es la veinteañera con sobrepeso que más folla de la historia. Hanna se convierte en la nueva musa del siglo XXI y comienza su hilarante vida ficticia llena de topicazos  y mentiras. Vive sola en un piso que no sabemos como paga porque su especialidad en los curros es despedirse, trabaja en una cafetería en la que no hace nada y como se aburre se divierte muchísimo tirando la  basura en el cubo del  vecino que resulta que es un tipo que se parece a Paul Newman y que tiene un casoplón. Total que va a su casa y le dice que se divierte tirando la mierda de la cafetería en su casa y con un discurso propio del ser más lelo del mundo y con su aspecto de peluche le besa, hay que recordar que él se parece a Paul Newman y ella bastante a los Teletubbies, y él, ¡milagro!, también la besa y protagonizan una escena tipo El cartero siempre llama dos veces, y nos lo creemos. Lo habitual. Total que después de este alarde de imaginación de la protagonista, que por cierto tiene unas amigas superjamonas que no follan ni la mita que ella, pues va el guapo tipoPaulNewman y le dice que se quede y ella tipoEspinete, le dice que le ruegue que se quede y después de visualizar la escena he comenzado a creer en la teletransportación. Cosas que suelen pasar. En algún lugar que probablemente no sea una revista femenina leí que el verdadero problema de la mujer es la masturbación, entendida como una transformación de la realidad a beneficio de tus propios propósitos que nunca se cumplirán. Hay un claro ejemplo significativo que probablemente toda mujer con grupo de amigas ha experimentado con suerte solo alguna vez. Si el tío con el que te acostaste el fin de semana pasado no llama, en un grupo de diez mujeres aparecerán veinticincomil modalidades de excusas para disculpar la ausencia de la llamada. Es más probable que verifiquen  qué después del polvo se autodestruyó a que pasó de la protagonista de la historia.

 Así ha evolucionado GIRLS, en una masturbación continua de la protagonista, guionista y directora. ¿Por qué algo que comienza siendo inteligente  se convierte en una serie de estereotipos sobre la mujer que son generados por los gustos de los hombres? No sé, no entiendo nada, no me gustan las tendencias y me vuelvo a sentir indignada por este mundo de mierda que acontece ante mis ojos. De política mejor no hablar...

martes, 12 de marzo de 2013

POR RAZONES ÓPTICAS Y ANIMALES


Al parecer la vida está construida de tal forma que nadie puede llenarla sólo, pero el mundo siempre anda desordenado y a veces oculta que solemos complementarnos con otros, por eso vivimos ignorándonos.