En la banalidad se halla el secreto de la seducción. L a exquisita magia de la conquista y de paso el primer
indicio de un mundo alternativo donde reside lo increíblemente feliz. Siendo
entonces lo feliz la banalidad misma, tan primigenia, única y genuina que ni
siquiera se encuentra al alcance de estos políticos de mierda y sus asquerosas y corruptas manos de oro.

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ResponderEliminarTrilce, yo no creo en que la banalidad ayude a ser felices, porque es como decir que ser tonto causa menos problemas. Y además ellos practican la banalidad del mal (Hanna Arent)
ResponderEliminarNo sé por qué me hizo acordar a algo que escribió Umbral en alguna novela, se trataba del estilo, y pienso que también puede haber estilo en esa banalidad furiosa... Un abrazo.
ResponderEliminarTienes razón, Lola. Tenemos que vernos. Hoy he estado viendo tus blogs, pero de los primeros años y me ha recordado muchas cosas y he sonreído.
ResponderEliminarDime un personaje con estilo y banalidad furiosa, Darío. ¡Me parece muy interesante!
ResponderEliminarLa banalidad y la ignorancia son la mejores asientos para la felicidad. No se lo puede decir de otro modo.
ResponderEliminarSaludos
J.