martes, 18 de febrero de 2014

COREOGRAFÍAS SIN MÚSICA


La literata cansina aprende logaritmos y estudia constelaciones familiares. No sabe lo que se siente al escribir cinco páginas seguidas y jamás ganó un premio ni un euro ni un reconocimiento por escribir.  Suele tener ataques de ansiedad cuando se ducha y sale del baño respirando como los peces. Vive sola con amantes fantasmas que no son capaces de reconocerla. Escribe relatos sobre gente que tienen trabajo y dinero para comprar mundos felices. Nada de lo que cuenta es atractivo. Su ficción es como el mundo: absurdo y corrupto. No puede mirar por la ventana, porque vive en un piso interior pero toma té de hierbabuena y se siente estrafalaria cuando observa su piel con escamas. Por las noches se cuenta historias mediocres mientras invoca a un novio a través de una inicial. Cuando por fin le llega el sueño nota como huele a tréboles. Ninguno es de cuatro hojas.