jueves, 12 de junio de 2014

PENSAR EN TI SIN NINGÚN MOTIVO


La película "Ciudadano Kane" comienza con un ligero enigma: el protagonista, ese Kane que es Orson Welles, está muriendo y pronuncia la palabra "Rosebud", algo que causa enorme revuelo entre la cantidad de personas pendientes de aquel acontecimiento, que no saben quién es. En aquellos momentos estaba muriéndose una de las mayores fortunas del mundo y se refería a alguien completamente desconocido.

Sólo al final de la película sabemos que Rosebud era el nombre que figuraba
en una tabla o un trineo con el que el protagonista, de niño, se deslizaba por
la nieve.
Ocurre que algunas personas se cruzan en tu vida, algunas con una gran
intensidad, y después desaparecen. Conozco bastantes hombres y mujeres que, durante una etapa de tu vida, están muy presentes, hacen cosas y cosas
contigo, viven con intensidad una parte de tu vida. Pero desaparecen y su
contorno se hace cada vez más difuso. Sirvieron para algo y dejaron de servir.
Amor, aprendizaje, diversión, copas, literatura, sexo, cine, aventuras...
Pero otras se quedan en ti. El paso del tiempo no las difumina; pudieron ser 
un entretenimiento, creíste que eran un entretenimiento y, sin embargo, se 
quedan en ti. A veces te dices que, si vivieras otra vida, esas personas estarían contigo y las que ahora están ocuparían el lugar de ese "entretenimiento".
Te dices que son otra dimensión de la felicidad. ¿Cómo era ese poema?
Todo mundo tiene otro que se le opone
en perfecta mitad
un otro lado sin el cual
nada es si no imperfecto
Pasa el tiempo, pasan las circunstancias que debieran haber justificado esa 
relación y aquellas personas continúan en tu vida.
Rosebud, te dices, aunque no te enfrentes a la muerte. Y ese Rosebud no 
refleja un trineo si no una cara, unas manos, unos días concretos, palabras, 
una persona, en fin...