martes, 22 de diciembre de 2015

CUANDO TE ENTERAS DE LAS COSAS

Esta tarde, cuando venía de la oficina, un borracho me detuvo en la calle. No protestó contra el gobierno, ni dijo que él y yo éramos hermanos, ni tocó ninguno de los temas de la beodez universal. Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí: ¿Sabes lo que te pasa? Qué no vas a ninguna parte. Otro tipo que pasó me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guiño de solidaridad. Pero ya hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y solo ahora me hubiera enterado.

                                                                         LA TREGUA- Mario Benedetti.