lunes, 27 de abril de 2015

EFECTIVAMENTE



Iba a escribir una entrada y de repente he pensado ¿Y qué me voy a contar a mí misma? Y ya no he sabido que poner...

martes, 21 de abril de 2015

EL POR QUÉ DE LAS COSAS


 Estos sitios cierran tarde porque la gente es muy torpe ligando. Si el local estuviera lleno de seductores, nos podríamos ir antes a casa. Todos los que están aquí, deberían encontrar a alguien para desestabilizar su soledad y hacer un experimento prueba-error que no afectara a las horas de nuestro sueño. Todo el trabajo de las hormonas se realiza en las primeras horas nocturnas, los conquistadores nunca toman una copa de más. Las copas que sirvo a última hora son para el subproducto nacional, el grupo de los torpes. 

lunes, 20 de abril de 2015

SIEMPRE QUISE SER ANNIE HALL Y CENAR CON IÑAKI URIARTE



IÑAKI URIARTE: LAS PELÍCULAS DE WOODY ALLEN
Una virtud que sí tengo es la de que me gustan las películas de Woody Allen. En mi sistema de valores, que a alguien le guste Shakespeare, Bach, el fútbol o los amaneceres, no es una virtud. Es algo neutro, tal vez una suerte. Que a alguien le gusten las películas de Woody Allen lo considero una señal de virtud. Creo que las personas a las que les gustan las películas de Woody Allen hacen el mundo más confortable.
Iñaki Uriarte. ‘Diarios’, tercer volumen, 2008-2010’. Pepitas de calabaza, ed. Logroño, 2015. Página 105.

Una de  mis escenas preferidas de "Annie Hall" (Woody Allen 1.977) es una en la que vemos a sus protagonistas que se acaban de conocer e intentan impresionarse el uno al otro hablando de tonterías, pero mientras tanto podemos ver subtitulados sus verdaderos pensamientos, lo asustados que están y el miedo que tienen a meter la pata. Ese primer momento en que te sientes atraído por alguien e intentas darte a conocer, mostrando la mejor cara de ti mismo...

A continuación reproduzco el diálogo entre Woody Allen y Diane Keaton, las palabras en cursiva son sus pensamientos:

W.A: ¿Dime, has hecho tú esas fotografías de ahí?

D.K: Sí, soy aficionada a la fotografía.
("Mis pinitos" ¡Parezco idiota! )
W.A: Son fantásticas, muy buenas. Tienen cierta calidad.
(Eres una chica muy guapa)
D.K: Bueno, me gustaría aprender fotografía, profesionalmente ¿sabes?
(Seguro que piensa que soy tonta)

W.A: Ha de ser muy interesante porque es una nueva forma de arte y aún no ha surgido un conjunto de criterios estéticos.
(Me pregunto qué tal estará desnuda)

D.K: ¿Criterios estéticos? ¿Quieres decir si una foto es buena o mala?
(No eres lo suficientemente lista para él. Párate ahí)

W.A: El medio entra como una condición de la misma forma de arte.
(Ni sé lo que digo, está notando que soy un superficial)

D.K: Verás, no creo que en mi sea todo intuitivo,no, no, quiero decir, que lo siento, ¿sabes? Sólo quiero sentirlo y no pensar mucho en ello.
(Dios, espero que no resulte un imbécil como todos los demás)
W.A: Pero aún así necesitas un conjunto de líneas estéticas para que estés en una perspectiva social.
(Dios, pareces Radio FM, ¡relájate!)

D.K: En fin, creo que tenías alguna prisa, ¿verdad?

W.A: Bueno, regular, con llegar a tiempo a casa para mis habituales lamentaciones... ¿Qué haces el viernes por la noche?

D.K: ¿Yo? Oh, no,no...

W.A: Ah, lo siento, yo tengo algo que hacer también, ¿y el sábado por la noche?

D.K: Nada, yo,no,no....

W.A: Oh, vaya, veo que estás muy solicitada, sí, ¿es que tienes algún imán?



Hoy cuando he leído estas palabras de mi admirado Iñaki Uriarte he pensado que a él
 también le hubiera gustado cenar con Annie Hall

sábado, 18 de abril de 2015

MEDIDAS ERRÓNEAS



Sin venir a cuento sacó un metro y midiendo la extensión de sus caderas afirmó de manera contundente: “todavía te puedes torcer, todavía puedes sentir muchos sentimientos nuevos”. Subió la montura de sus gafas que había resbalado a lo largo de su pequeña nariz y siguió con su discurso.

─ Tienes unas medidas perfectas para encontrar la felicidad, pero sólo la hallarás sola. Al tocar tu cintura  he encontrado  muchos metros de oscuridad pasada, no obstante hay algunos centímetros de luminosidad futura.


¿Y por qué mi oscuridad se mide en metros y mi luminosidad en centímetros?

jueves, 16 de abril de 2015

UNA LIBRERÍA CON ÉXITO




"A dos manzanas del Savoy funciona con el éxito de una bolera una librería cuyo principal aliciente es una minifaldera rubia muy estilizada a la que las piernas se le juntan a la altura de la ingle de su sonrisa.






A los muchachos del club les gusta pasarse de vez en cuando por allí a pedirle a la chica de las piernas largas que les haga el favor de alcanzarles el libro más apartado en la estantería más alta del local. Dice Chester Newman que a los muchachos del Savoy lo que les gusta de la literatura seria es la posibilidad de que a Marcel Proust se le vean las bragas." 


José Luis Alvite

martes, 14 de abril de 2015

CIERTAS PERSONAS NO ENLOQUECEN NUNCA



"Benditos los ignotos, los que no tienen página en internet, perfil que los retrate en facebook, ni artículo que hable de ellos en Wikipendia. Los que no tienen blog. Ni siquiera correo electrónico, todo les llega con un ritmo más lento. Tienen pocos amigos. No exponen sus instantes. No desgastan las cosas ni el lenguaje. Network para ellos es una malla que detiene la plata de los peces. Denditos los que viven como cuando nacieron y pasan la mañana oyendo el olmo que creció junto al río sin que nadie lo plantara. Bendito los ignotos, los que todavía tienen intimidad."

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ IGLESIAS

lunes, 13 de abril de 2015

SE VAN LAS PALABRAS DE LA ADOLESCENCIA


Las primeras frases apuntadas en la libreta, los libros compartidos de los primeros besos, el escritor guapo uruguayo, ese es/fue/será Eduardo Galeano. Como le conocí hace  tiempo y mucho más joven me ha sorprendido su muerte. Me he quedado sin una esquina de recuerdos.

Siempre me encantó este texto suyo.

LA TELEVISIÓN


Me lo contó Rosa María Mateo, una de las figuras más populares de la televisión española. Una mujer le había escrito una carta, desde algún pueblito perdido, pidiéndole que por favor le dijera la verdad: 


- Cuando yo la miro, ¿usted me mira? 

Rosa María me lo contó, y me dijo que no sabía qué contestar. 

domingo, 12 de abril de 2015

PERIODISTAS

PERIODISTAS

Un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita. Que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué?. Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto.

Hildy Johnson/Jack Lemmon en Primera Plana.

sábado, 11 de abril de 2015

SOY UNA ESCUCHANTE QUE JAMÁS SERÁ UNA FÓSFORA

Desde niña sentí fascinación  por la radio. Todas las noches, cuando me acostaba,  sintonizaba la emisora  un poco más a la derecha del dial que le correspondía; para conseguir un sonido mínimo, apenas perceptible, pero lo suficientemente claro como para entender de lo que se hablaba. ¿Qué conseguía con esto? Me imaginaba estar lejos, lejísimos, en un lugar donde se hablaban otros idiomas y se vivían otras vidas y todo era diferente, y todo me parecía mejor.

Me fui haciendo mayor, pero no mucho,  y continué apegada a mis manías y a mis programas favoritos. Durante diez años he sido fiel acostándome con “La Brújula”. He de confesar que hasta me enamoré de un hombre brujulero y después de aquello, vivimos en feliz coincidencia.

  “Diez años se pasan en un suspiro si uno disfruta lo que está haciendo. Piensa en todo lo que te ha pasado a ti en los últimos diez años de tu vida. Aquí estábamos contándote noticias, y comentándolas, mientras tú te cambiabas de casa, o de marido, mientras te licenciabas, o estrenabas trabajo -o lo perdías para después, espero, volver a encontrarlo-; aquí estábamos, contándote historias, mientras tú ibas añadiendo páginas a la tuya propia: teniendo un hijo, casando un hijo, celebrando que el hijo te haya hecho abuelo.”

Un suspiro en compañía del  mejor contador de historias de la radio. 

“En diez años hemos compartido un buen montón de historias y creo que, también, una  cierta forma de contarlas. Pruebe la nuestra, como decíamos en nuestras promociones, pruebe a ver qué le parece. Asumo que en algunas ocasiones hemos roto los esquemas a los guardianes de la ortodoxia informativo-radiofónica, nos ha resultado posible hacerlo es porque al otro lado -a ese lado de ustedes, vuestro lado- hay (habéis) personas receptivas, con ganas de conocer, de entender y de pensar en libertad. Ayudar a entender, animar a pensar.

Oyentes que comparten no una ideología (qué obsesión tenemos por la ideología de la gente), o una edad, o una clase social -en todo eso somos diversos-: comparten una actitud ante la actualidad, que es tanto como decir ante la realidad. Eso es lo que, yo diría, yo digo, hemos afianzado en estos diez años de Brújula. Disfrutando de este medio de comunicación que tiene en la palabra (la música y la palabra, el corazón y la cabeza) su mayor fortaleza; y creando entre todos el clima -creo que intransferible- de un programa que no es otra cosa, y no aspira a ser otra cosa, que la reunión de un grupo de amigos que, al final de la jornada, comentan animadamente las noticias. Esta crítica que algunos me hacen y que recibo como un elogio: la de que Alsina es un tipo que hace programas para pasárselo bien con un grupo de amigos que opinan de cualquier cosa.”

La Brújula ha sido un lugar épico, un encuentro de casualidades que hacían que las noches fueran más divertidas e inteligentes. Hace unos días a Carlos Alsina se le hacía un poco de nudo al despedirse, a nosotros nos hizo llorar. Se iba sin hacer mucho ruido, como es él, cubierto con su ropa informal de palabra precisa  y trabajo bien hecho sin pretensiones. Y a nosotros nos dejaba muy tristes.

La Brújula era esa casa decorada  con mimo que nos hacía a todos la vida más confortable por las noches. Rubén Amón hacía que nevara sobre Pekin, A cien millas de Manhattan, Fesser nos hacía reír; la fauna semanal venía con Jabois y entre todos hacían que hasta los deportes fueran interesantes.


Carlos Alsina no se va del todo, ahora estará por las mañanas, pero no nos engañemos, nada será igual.  Ahora sujeto a las audiencias y a los clichés establecidos en horario matutino, todo será más complicado. Es cierto que su nuevo horario es una proclamación de su buena labor periodística, pero los que primero le descubrimos nos sentimos un poco abandonados. Nos quedamos sin el mejor maestro de ceremonias de La Brújula. Y estoy seguro que como yo, piensa más de uno.