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martes, 28 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
ROCE, MORDISCO, BESO (II)
http://www.nosotrascontamos.com/Tobías me citaba al día siguiente en el bar Lagarto, justo después de trabajar.
No pude dormir. Contaba roces, mordiscos y besos.
La noche siguiente no paré de moverme tras la barra. El señor Antonio, con lo tranquilo que era, a punto estuvo de empotrarme contra la pared para que estuviera quieta. Aquella tarde los Sainetes duraron mucho. Además el jefe se retrasó con los pagos del mes. A los fijos les pagaban con nómina pero a los temporales nos daban un cheque al portador.
A las doce mi angustia llegó a su fin. Con el vestido más bonito y corto que tenía me dirigí al Lagarto. Entré muy nerviosa en el bar, buscándole entre la gente. Allí estaba tan guapo, tan bizquito, tan precioso. Mi cabeza no paraba de repetir: ROCE, MORDISCO, BESO, ROCE, MORDISCO, BESO.
Cuando estuve a su lado me preguntó que si quería beber algo. Una cerveza, dije. Aunque me sienta mal y me produce muchos gases. Me miró y dijo serio que me tenía que pedir un favor. Mientras hablaba me acariciaba el cuello con la mano y me metía los mechones sueltos por detrás de la oreja. Yo me bebía la cerveza demasiado rápido.
Tobías cuando estaba serio bizqueaba más. Y entonces pensé: a lo mejor es tímido y quiere un beso, o pedirme salir, o confesar que soy la chica que más le ha gustado en su vida. Y el cada vez más bizco y yo cada vez más nerviosa. Hasta que una frase resolvió todo. Tan sólo quería que le prestara mi cheque. Necesitaba el dinero porque se había metido en una historia muy rara que no me contaría. Tenía que confiar en él y darle el cheque sin preguntar.
Entonces, me acordé del poeta graffitero y de lo que veía todas las tardes tras la barra: ELIGE TU DESTINO
Le dije que me pidiera otra cerveza mientras me lo pensaba.
La segunda me la bebí mucho más rápido que la primera.
Cuando abrí la boca para decir no, me salió un “Vale. Si” tras un eructo gigante que hizo que el camarero que nos atendía se diera la vuelta…
A los pocos días el graffiti de enfrente del teatro cambió. El poeta graffitero había dibujado a una chica preciosa con unas gafas grandes y alas en la espalda. Al lado AMAR ES SUFRIR.
El imbécil lo podía haber pintado antes.
No pude dormir. Contaba roces, mordiscos y besos.
La noche siguiente no paré de moverme tras la barra. El señor Antonio, con lo tranquilo que era, a punto estuvo de empotrarme contra la pared para que estuviera quieta. Aquella tarde los Sainetes duraron mucho. Además el jefe se retrasó con los pagos del mes. A los fijos les pagaban con nómina pero a los temporales nos daban un cheque al portador.
A las doce mi angustia llegó a su fin. Con el vestido más bonito y corto que tenía me dirigí al Lagarto. Entré muy nerviosa en el bar, buscándole entre la gente. Allí estaba tan guapo, tan bizquito, tan precioso. Mi cabeza no paraba de repetir: ROCE, MORDISCO, BESO, ROCE, MORDISCO, BESO.
Cuando estuve a su lado me preguntó que si quería beber algo. Una cerveza, dije. Aunque me sienta mal y me produce muchos gases. Me miró y dijo serio que me tenía que pedir un favor. Mientras hablaba me acariciaba el cuello con la mano y me metía los mechones sueltos por detrás de la oreja. Yo me bebía la cerveza demasiado rápido.
Tobías cuando estaba serio bizqueaba más. Y entonces pensé: a lo mejor es tímido y quiere un beso, o pedirme salir, o confesar que soy la chica que más le ha gustado en su vida. Y el cada vez más bizco y yo cada vez más nerviosa. Hasta que una frase resolvió todo. Tan sólo quería que le prestara mi cheque. Necesitaba el dinero porque se había metido en una historia muy rara que no me contaría. Tenía que confiar en él y darle el cheque sin preguntar.
Entonces, me acordé del poeta graffitero y de lo que veía todas las tardes tras la barra: ELIGE TU DESTINO
Le dije que me pidiera otra cerveza mientras me lo pensaba.
La segunda me la bebí mucho más rápido que la primera.
Cuando abrí la boca para decir no, me salió un “Vale. Si” tras un eructo gigante que hizo que el camarero que nos atendía se diera la vuelta…
A los pocos días el graffiti de enfrente del teatro cambió. El poeta graffitero había dibujado a una chica preciosa con unas gafas grandes y alas en la espalda. Al lado AMAR ES SUFRIR.
El imbécil lo podía haber pintado antes.
miércoles, 15 de abril de 2009
ROCE, MORDISCO, BESO
http://www.nosotrascontamos.com/En el colegio jugábamos a rescate y me gustaba Melchor. A su lado me desmayaba de mentira como las actrices. Al contrario que en las películas, siempre mordía el suelo, ante su mirada despectiva que escribía en mi frente: “qué imbécil eres”.
En la culpabilidad de mi estupidez está la penitencia.
El grado más amplio de mi tontería lo alcancé en el verano que trabaje en el teatro Pavón. Solía llevar la coleta bien alta, como el pavo que tenía.
La segunda semana de agosto el técnico de sonido se fue de vacaciones y en su lugar vino un precioso príncipe patillero, con un defecto sin importancia: era un poco bizquito.
Tobías, además de guapo, era simpatiquísimo, y tenía una sensibilidad especial para el mundo de los complementos. Distinguió perfectamente mis tres juegos nuevos de pendientes y apreció con bastante acierto la diferente gama de colores de mis collares. Simplemente era mágico. De repente venía y me decía:
- No puedo estar mucho por aquí, peque... pero al menos intento venir un ratito todas las noches. Hay tantas cosas que hacer por aquí...
Y me miraba de manera bizquita y entonces pensaba que el mundo sólo podía ser estrábico.
- Sabes linda - me decía - eres absolutamente inclasificable. Un día de estos te vas a dar un respiro conmigo.
Y entonces sólo podía soñar con respiros y con él.
Alguien por aquellos días llenaba las paredes con sus pintadas, teníamos un poeta graffitero en el barrio. Había pintado un ELIGE TU DESTINO gigante enfrente de la pared del bar. Todas las tardes bromeábamos con aquella frase mi compañero de barra y yo.
El señor Antonio, no paraba de darme la brasa, que si cuidado con ese chaval, que no tiene buenas referencias, que si le han cogido para trabajar porque no había otro disponible, que si anda con malas compañías. El señor Antonio era un torrijero total.
A mí me daba igual. Existía Tobías, su tatuaje en el brazo derecho y los días que se dividían en si hablaba con él o no.
Una noche, cuando estaba terminando de recoger y me iba a casa, descubrí que habían dejado una notita en mi taquilla. Me empezaron a temblar las rodillas. Me tuve que sentar en el suelo para leer. Abrí la nota, respiré emocionada:
ROCE, MORDISCO O BESO
(Continuará...)
miércoles, 11 de marzo de 2009
VERÁ USTED

He de recordarle las cosas porque al ser mayor que yo, se pierde en las anécdotas.
Aquel día nuestro local tuvo un ambiente especial. Usted se movía entre las mesas como si fuera un duende contando historias al atardecer. Mientras el sol se ponía, me guiñaba el ojo, como nadie más lo hace. A mí todo aquello me hacía una gracia infinita. Hablaba con unos y con otros mientras yo le miraba con ojos nuevos. Estaba tan guapo con ese collar de conchas que se había hecho. Llevaba una camiseta vieja con un agujero en el cuello y el dibujo de un muñeco sonriendo. Encima, un lamparón de salsa alioli, que hacía las veces de bombín del monigote. Se había anudado un pareo de seda a la cintura, y sus pies llevaban unas chanclas gastadas que no desordenaban la belleza de sus pasos. Yo mientras me tomaba un café y le observaba tras la barra, mientras pensaba !Qué lindo está! Para después sonreírme flequillo abajo como la niña mala que soy. De vez en cuando usted se acercaba a mí y me estrechaba la mano juntando nuestros labios dispares. A mi aquello me dibujaba un dulce abismo al que no podía renunciar
La noche pasó como tantas otras. Se bebieron nuestro bar y nos juntaron en el cansancio. Cada vez que se acercaba a mi, me lubricaba el oído con una minuciosa lista de juegos eróticos.
Además era feliz. Lo veía en su mirada, sus párpados, su sonrisa... lo presentía en su olor.
Me gustaba la complicidad que se creaba entre nosotros al recoger. Había que poner orden a nuestro nuevo mundo recién inventado, porque el desorden se había instalado tiempo atrás en nuestras cabezas.
Aquella noche, usted se acercó a la barra y sin más me bajó los tirantes de mi vestido violeta, ese del que se reía, afirmando que cabía en una nuez. La tela cayó al suelo sin jugar a romper las leyes de la gravedad. Cautivos los dos de aquel deseo adolescente, ni yo me sonrojé, ni usted pareció hacerlo. Lo que pasó después sólo lo pudimos disfrutar nosotros.
¿Quién podrá borrar todo aquello?
Esa noche durmió anudado a mis caderas. Y por la mañana cuando se levantó, me dijo:
Aquel día nuestro local tuvo un ambiente especial. Usted se movía entre las mesas como si fuera un duende contando historias al atardecer. Mientras el sol se ponía, me guiñaba el ojo, como nadie más lo hace. A mí todo aquello me hacía una gracia infinita. Hablaba con unos y con otros mientras yo le miraba con ojos nuevos. Estaba tan guapo con ese collar de conchas que se había hecho. Llevaba una camiseta vieja con un agujero en el cuello y el dibujo de un muñeco sonriendo. Encima, un lamparón de salsa alioli, que hacía las veces de bombín del monigote. Se había anudado un pareo de seda a la cintura, y sus pies llevaban unas chanclas gastadas que no desordenaban la belleza de sus pasos. Yo mientras me tomaba un café y le observaba tras la barra, mientras pensaba !Qué lindo está! Para después sonreírme flequillo abajo como la niña mala que soy. De vez en cuando usted se acercaba a mí y me estrechaba la mano juntando nuestros labios dispares. A mi aquello me dibujaba un dulce abismo al que no podía renunciar
La noche pasó como tantas otras. Se bebieron nuestro bar y nos juntaron en el cansancio. Cada vez que se acercaba a mi, me lubricaba el oído con una minuciosa lista de juegos eróticos.
Además era feliz. Lo veía en su mirada, sus párpados, su sonrisa... lo presentía en su olor.
Me gustaba la complicidad que se creaba entre nosotros al recoger. Había que poner orden a nuestro nuevo mundo recién inventado, porque el desorden se había instalado tiempo atrás en nuestras cabezas.
Aquella noche, usted se acercó a la barra y sin más me bajó los tirantes de mi vestido violeta, ese del que se reía, afirmando que cabía en una nuez. La tela cayó al suelo sin jugar a romper las leyes de la gravedad. Cautivos los dos de aquel deseo adolescente, ni yo me sonrojé, ni usted pareció hacerlo. Lo que pasó después sólo lo pudimos disfrutar nosotros.
¿Quién podrá borrar todo aquello?
Esa noche durmió anudado a mis caderas. Y por la mañana cuando se levantó, me dijo:
- He notado que en ti... laten dos corazones.
jueves, 5 de febrero de 2009
CUANDO EL INFIERNO SE CONGELA
http://www.nosotrascontamos.com/La protagonista de aquel cuento sufría de inquietud moral...precipicio de su pánico, porque como decía Pavese llegar hasta el confín no es nada; volver de allí es atroz.
lunes, 26 de enero de 2009
LA INOCENCIA ESTÁ SIEMPRE RODEADA DE SU PROPIO ESPLENDOR

Era el sitio más bonito del pueblo desde donde se divisaba todo, hasta la carretera nacional.
En aquellos días él era la definición de mis primeros sentimientos:
-¿Tú de mayor que vas a ser?
- ¿Yo?, Bailarina de Aplauso del ballet Zoom y también escribidora.
- Pues yo seré poeta y mosquetero, de los de capa y espada, y también un perdido.
- ¿Y eso qué significa?
- No lo sé muy bien, pero la hermana de Ana, la que vive en el 2ª derecha de mi portal, le llaman así y tiene una vida increíble. Viaja un montón y me trae regalos que no venden aquí. Además, tiene muchos novios. Hace poco se fue a Londres porque tuvo un alboroto, a mí eso me suena a muchas risas, y yo como cuando me quite las gafas tendré muchas novias creo que a lo mejor también puedo ser un perdido y viajar y tener alborotos de risas y esas cosas.
- Vale, pues yo seré bailarina de Aplauso, escribidora y perdida. ¿Si quieres, cuando seamos mayores podemos quedar un día?
- Te advierto que no sé si tendré tiempo con tantas novias.
- Pues me dará igual, imbécil. Quedaré con Daniel, que siempre me dice que soy guapa y me invita a piruletas.
- Es que Daniel es bizco y miope.
En aquellos días él era la definición de mis primeros sentimientos:
-¿Tú de mayor que vas a ser?
- ¿Yo?, Bailarina de Aplauso del ballet Zoom y también escribidora.
- Pues yo seré poeta y mosquetero, de los de capa y espada, y también un perdido.
- ¿Y eso qué significa?
- No lo sé muy bien, pero la hermana de Ana, la que vive en el 2ª derecha de mi portal, le llaman así y tiene una vida increíble. Viaja un montón y me trae regalos que no venden aquí. Además, tiene muchos novios. Hace poco se fue a Londres porque tuvo un alboroto, a mí eso me suena a muchas risas, y yo como cuando me quite las gafas tendré muchas novias creo que a lo mejor también puedo ser un perdido y viajar y tener alborotos de risas y esas cosas.
- Vale, pues yo seré bailarina de Aplauso, escribidora y perdida. ¿Si quieres, cuando seamos mayores podemos quedar un día?
- Te advierto que no sé si tendré tiempo con tantas novias.
- Pues me dará igual, imbécil. Quedaré con Daniel, que siempre me dice que soy guapa y me invita a piruletas.
- Es que Daniel es bizco y miope.
- Ya, pero él me quiere.
- Déjame en paz.
- También me puedes querer tú, te dejo si quieres...
- Ya te quiero, estúpida. ¿No lo notas?
- Déjame en paz.
- También me puedes querer tú, te dejo si quieres...
- Ya te quiero, estúpida. ¿No lo notas?
viernes, 16 de enero de 2009
LOS PANTALONES TALLA
Tengo el armario lleno de pantalones que alguna vez fueron de mi talla, pero que ahora me recuerdan de una manera muy impertinente que ya no lo son. Si alguna vez me pongo cabezona y me los pongo, estoy a punto de morir asfixiada. Cuando me los quito me dejan las caderas moradas, pero me gustaban tanto y me sentaban tan bien cuando me valían.Algo parecido me pasa con mi ex cuando le veo. En los primeros minutos de aproximación mis ojos sólo me devuelven la imagen más bonita que tenía de él. Retozo entretenida en conversaciones del pasado que suelen dibujar la melancolía. Al rato empiezo a ver los defectos que me apretaban, para recordarme, que lo que dejaba morado era mi corazón.
lunes, 5 de enero de 2009
RUÍDOS LEJANOS

De pequeña, todas las noches sintonizaba las emisoras de la radio un poco más a la derecha del dial que le correspondía; con esto conseguía un sonido mínimo, apenas imperceptible, pero lo suficientemente claro como para entender de lo que se hablaba. ¿Qué conseguía con esto? Me imaginaba estar lejos, lejísimos, en un lugar donde se hablaban otros idiomas y se vivían otras vidas y todo era diferente, y todo me parecía mejor...
martes, 23 de diciembre de 2008
¿ADÓNDE VAMOS?
Me llega el desaliento cuando pienso que nunca podré aplacar todas las ganas que tengo. En todos estos años he aprendido y me han enseñado algunas cosas, pero todavía no me siento ni desechable, ni irreversible.Oscilo; a veces el mundo se escapa de mí, otras soy la primera que abraza cualquier tipo de extravagancia de sus moradores
jueves, 18 de diciembre de 2008
CUENTO MÍNIMO Y MENTIROSO
martes, 2 de diciembre de 2008
SENTIMIENTO
Dentro existían unos brazos y una voz. Fuera el silencio. En la mañana había un significado; en la tarde un callado sentimiento. En la noche nadie contaba. En el sentimiento, atrapada una caricia. En el descanso existía la acumulación. La acumulación llevaba a la nostalgia. La nostalgia abofeteaba el reconocimiento. En el reconocimiento, completamente equivocado, existía un pellizco. Todas las posiciones eran válidas, al mismo tiempo, también erróneas.
Y mientras, vivíamos...
Y mientras, vivíamos...
miércoles, 12 de noviembre de 2008
miércoles, 22 de octubre de 2008
EL AZAR

El día que se rompió mi sandalia paseando por la calle, la casualidad me llevó directamente a un perfecto desconocido. Nos presentó un encontronazo de papeles que volaban, un bolso rodando y la calderilla dispersa como hilo musical.
No surgió el amor, porque eso sería demasiado obvio y un lugar común bastante feo. Un “tomamos algo” nos sirvió de excusa para conocernos, hablar de mundo-tonterías e intercambiarnos direcciones que sabíamos que nunca utilizaríamos.
Exactamente después de un té de hierbabuena, dos pacharanes y un vaso de agua, cada uno siguió por el camino que llevaba horas antes…
Al despedirse, mientras me miraba muy serio a los ojos, susurró: "la calle ya está preparada, de manera especial, para tus pasos con sandalia rota".
lunes, 6 de octubre de 2008
DESTIEMPO

La misma postura, los ojos legañosos tras otro sueño estúpido. El brazo en la misma posición y saber que, esta lava de insomnio que se aproxima, viene poblada de futuro. Me levanto. Todavía es de noche, salgo a la calle. Paseo sin rumbo en una ciudad con móviles que no saben de números ganadores, mensajes repletos de dudosas intenciones. Camino con una revolución a cuestas que no hace ruído. Es verdadera.
lunes, 29 de septiembre de 2008
B DE BESO

Nunca han besado a mi tía Maria. Ya de pequeñita las monjas le decían:
- Pero con ese cuerpo que Dios te ha dado, ¿qué le puedes pedir a la vida?
La cabeza de mi tía es como una lentejita y su cuerpo como una sandía, bien gorda; todo ello en menos de cien centímetros. Cuando era pequeña y tenía su misma altura cantábamos siempre esta canción:
"Marieta no seas coqueta, porque los hombres son muy malos...prometen muchos regalos y lo que dan son muchos palos".
Como dice otra: mirar rasgado, patitas chuecas, Maria va.
Se sienta en la parada de autobús, y allí pasa las horas. Sé a lo que se dedica. Cuenta besos de amor.
Cuando llegue a un número determinado cree que llegarán sus besos.
Y allí espera sentadita en su infancia perenne. Cuelgan las piernas de su realidad inventada. Su infinito mundo de posibilidades descifra bellezas invisibles.
Mientras, no tiene más dudas que la de una boca.
viernes, 19 de septiembre de 2008
DESNÚDEME, DESDÚDEME
Me esperaba apoyado en mi coche. Yo creía que se había olvidado de la cita. Le he conocido esta mañana mientras desayunaba. Me ha preguntado si tenía novio. Me he reído en su cara y le he contestado soberana que a las mujeres hay dos cosas que no se les puede preguntar.
-¿Cuál es la segunda? -me ha devuelto aventurero.
- La edad.
Se armó de valor y entre bromas me ha invitado a tomar una copa esta noche, con el pretexto de enseñarme sus dibujos. Me ha dicho entre risas y con gesto pícaro: “anoche estuve con otra mujer, pero es que, todavía no te conocía”.
Hemos ido, bueno, me ha llevado, a una taberna de la Cava Baja. Es un lugar con sabor, muy frecuentado por gente por ejemplo, casquivana. Cada vez que paso por allí, y tiempo hacia que no iba, el lienzo se me asemeja a los viejos cafés parisinos donde para el arte. Sólo que aquí no hay el glamour francés, sino la realidad andaluza, un fuerte olor a vino de barrica y a grasa de cecina con la que uno diría que pintaron de abstracto las paredes.
Nos hemos sentado en un rincón. Un lugar en semipenumbra, alejado de la barra y en cuyas perchas me hubiese gustado dejar un sombrero, uno de esos de los años 30, fieltro gris festoneado por una tirilla negra (siempre quise ser personaje de novela negra). Hemos comido y bebido tinto y después nos han puesto whisky.
Me ha mostrado sus dibujos. Los lleva en una preciosa carpeta de papel reciclado en la que ha pintado el perfil de un hombre fumando. Después hemos empezado a hablar de cosas intrascendentes y a esto me ha preguntado si creo en la parapsicología, en la adivinación del futuro. Seguidamente me ha cogido la mano y me ha dicho que me la iba a leer.
Debo confesar que cuando ha ido pasando su índice por mi palma en un gesto creo que más que premeditado, he sentido un escalofrío adolescente. Me ha mirado con los ojos cargados de lástima. Una punzada de miedo me ha estremecido, no sabía qué estaba descubriendo. Me ha predicho larga vida, un intento de ruptura conmigo misma, mucho amor de alguien muerto y un futuro que por fin llegará sin silencios. En un par de ocasiones he intentado retirar la mano, eran unos gestos instintivos, el segundo más que el primero, porque fue cuando, con la excusa de que no veía bien, ha ido bajando su mano hacia mis piernas, hacia mis muslos a los que la luz blanca de la bombilla daba una textura de nácar.
- Vente, vamos a tomar la última copa me ha dicho.
He estado torpe poniendo excusas, tanto que cuando me he dado cuenta, ya estaba en el portal de su casa, con la puerta de la calle cerrándose tras de mí y sus labios apresando los míos. Me gusta la guerra de iniciativas. Siempre me encantó. Nos hemos enredado en la retaguardia de un abrazo y a punto hemos estado de caernos al suelo. “Desnúdate” me ha dicho con voz temblorosa. Le he dicho que no, que quería que fuera él, el que me quitase la ropa.
Y yo arrancársela a él y entre besos y besos nos hemos ido despojando de las inhibiciones y entre caricias hemos parado el tiempo. Por dos veces han quedado exhaustos nuestros cuerpos.
Me he despedido de él con prisas. Ha vuelto a mirarme con ojos deshauciados y sus palabras se me han clavado como un arpón.
- No puedo colorear la oscuridad de tu pasado.
viernes, 12 de septiembre de 2008
PERMÍTEME
Todos tenemos un dios, para no olvidarnos de que hay que creer en algo. Mi dios, es mitad invención, mitad verdad. De Madrid al orgasmo en cuatro cielos, sin parar en ningún lugar común. Autopistas de caricias agitadas por mi aliento, a la velocidad que nos da la gana.
Llamó a mi casa porque sabe que es imposible llamar a mi corazón.
Sin embargo, llega cuando tiene que venir y adivina el tiempo que suelo ocupar. El aire que lleno y la cama que podemos desordenar. Un permíteme y congela el infierno con una sonrisa.
Sin embargo, llega cuando tiene que venir y adivina el tiempo que suelo ocupar. El aire que lleno y la cama que podemos desordenar. Un permíteme y congela el infierno con una sonrisa.
Siempre llama para tocar ese lugar: mi lugar, que nunca será nuestro, ni de ninguno de ellos.
jueves, 4 de septiembre de 2008
ADIOS

En las colas del INEM pasan cosas. Allí conocí a Luciano. Tenía manos de duende, no quiso saber mi edad y todas las noches olvidaba dónde vivía.
-¿Sabes? Si en cuatro amaneceres vuelvo a mi casa y llueve es señal de que me tengo que marchar. Hay que saber medir los tiempos y algunas señales.
Le dieron un puesto como repartidor de páginas amarillas.
- Es increíblemente maravilloso. No te imaginas la de acertijos que esconden estos mamotretos -me contaba risueño.
Nos lo pasamos bien juntos varios días de todas las maneras posibles. Después desapareció.
Hoy me han dejado unas páginas amarillas en el portal. He subido a casa con el corazón saltando, he tirado el bolso y me he descalzado. He abierto el libro en busca de una señal.
Ha comenzado a llover.
viernes, 29 de agosto de 2008
LA AGONÍA DE NO SER
me pregunta por tus caricias.
Todo pasó porque yo quería ser musa.
Una vez me dijiste
Todo pasó porque yo quería ser musa.
Una vez me dijiste
en la estrechez de un pasillo
que tenía las piernas lacerantes.
Todo pasó porque yo quería ser musa.
Acabé contigo en la cama,
Todo pasó porque yo quería ser musa.
Acabé contigo en la cama,
con las piernas entrelazadas,
a veces también abiertas.
Todo pasó porque yo quería ser musa.
No busqué en el diccionario
a veces también abiertas.
Todo pasó porque yo quería ser musa.
No busqué en el diccionario
qué significa lacerantes.
No ser musa escuece.
No ser musa escuece.
viernes, 22 de agosto de 2008
ANUNCIO POR PALABRAS

Caían los sueños con la misma facilidad que las horquillas, la tristeza crecía como el pelo y el espejo no pulía las arrugas.
"Academia de Cabronas" ponía el anuncio. Imprescindible alguna cicatriz. Se valorará el rencor.
Tiró el móvil a la basura, recortó la dirección y en ese preciso instante dejó de sentirse TELEPUTA.
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