Para la Niña Clavel el submundo puede ser el fondo del armario, detrás de la realidad diaria, se acumula un montón de ropa con historias casi perdidas. Siempre hay algo que se relega en el tiempo. El submundo está lleno de cosas que ya ha olvidado y si fuera capaz de recordarlas, quizás recuperaría alguna de ellas, pero solo un montoncito. Los viajes al submundo están cargados de nostalgia; allí puede ser todo oscuro o lleno de una luz color añoranza. También es cierto que las estaciones del año no se distinguen muy bien. La mayoría de las personas que conoce acaban allí por accidente, o, si no, es porque no tenían otro lugar a donde ir; como este blog que es un lugar y no va a ninguna parte.Solo los héroes y la Niña Clavel van al submundo a propósito, para comérselo a bocados, pero luego va y se atraganta...
jueves, 27 de junio de 2013
martes, 25 de junio de 2013
sábado, 15 de junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
lunes, 20 de mayo de 2013
A MÍ TAMBIÉN
"Una de las cosas que más me gustaría es ser más inteligente. Si pudiera llamar a alguien como el técnico que me ha ofrecido hoy instalar más memoria en el ordenador, y me preguntara "¿qué prefiere, que le ponga a usted un poco más de inteligencia en el cerebro, o un poco más de felicidad?", dudaría un momento. Esto me pasaría porque me falta inteligencia".
Diarios. Iñaki Uriarte. Ed. Pepitas de Calabaza
sábado, 4 de mayo de 2013
NO TE DESANIMES
"Nadie se ha hecho escritor por el simple deseo de serlo. Si tienes algo que contar, algo que sientes que nadie ha contado antes, tienes que poder sentirlo con tanta desesperación que al final encontrarás una manera de contarlo que nadie haya utilizado antes, y así tanto lo que tienes que contar como el modo en el que vas a hacerlo se fusionarán con una sola materia, tan indisolublemente como si hubieran sido concebido juntos. Me refiero a que lo que hayas sentido y pensado inventará, por sí mismo, un estilo nuevo; por eso, cuando la gente habla de estilo, siempre les sorprende un poco su novedad, porque piensan que solo están hablando de estilo, cuando en realidad de lo que están hablando es del intento de expresar una idea nueva con tanta fuera que conservará la originalidad del pensamiento. Es un trabajo espantosamente solitario."
F. Scott Fitzgerald
Cartas a mi hija . Alpha Decay
(Gracias Ani)
jueves, 25 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
LOS ADIOSES ELEGIDOS
En la estación de Vitebsk, entre un puesto pequeño de souvenirs y un estanco en el que venden tabaco para liar occidental Fuerte, hay un comercio de despedidas. Allí los viajeros solitarios eligen la que mejor se acomodará a su partida de acuerdo con su estado de ánimo y con sus posibilidades económicas.
Por una cantidad ciertamente, razonable, en él se pueden encontrar desde el apretón de manos formal y económico de un conocido reciente hasta el abrazo sincero de un amigo muy querido; también la despedida emocionada en el andén de una familia al completo, con su abrígate mucho y su llama cuando llegues, sus lamentos y su llanto inconsolable, en el que se empeñan a conciencia cinco intérpretes de sólida formación actoral y diferentes edades.
La despedida más solicitada es sin embargo el beso con abrazo prolongado de una bella enamorada. Su ternura susurrada deja en nuestra solapa un leve rastro de jazmines que tarda varios kilómetros en desaparecer. Promesas de inmediato reencuentro, juramentos de fidelidad y llamada diaria, se acompañan de los lógicos reproches por la indeseada partida, que conceden verosimilitud a la escena.
Por un insignificante suplemento, la enamorada caminará unos metros por el andén en paralelo al tren, con su mirada emboscada en la nuestra, pronunciando palabras de amor que no podremos escuchar, porque lo impedirá el traqueteo creciente del tren y la indudable emoción del momento.
El arrullo de los adioses elegidos acompaña a los viajeros buena parte del trayecto, reconfortando su sueño con una levemente dolorosa, aunque necesaria sensación de desarraigo.
Fernando León de Aranoa- Aquí yacen dragones
martes, 23 de abril de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
HABLO DESDE LA AUTORIDAD QUE DA EL FRACASO- F. SCOTT FITZGERALD (I)
En una entrevista de hace unos años Juan Marsé contaba a Isabel Coixet que a él lo que en ese momento le hacía ilusión era enamorarse de un amor imposible, de una jovencita que le excitara; pulsión intelectual lo llaman...
A lo largo de la historia de la Literatura se ha podido comprobar en muchas ocasiones que una de las mayores fuentes de inspiración ha sido el enamoramiento, que sin grandes artilugios, propone un estado de enajenación mental, que afortunadamente es transitorio, con incidencia notoria en las constantes físicas y psíquicas del individuo.
| La familia Fitgerald |
Dos son los protagonistas que ejemplificaron este concepto: Scott y Zelda Fitzgerald. La verídica y triste historia de uno de mis escritores americanos preferidos y la marca indeleble de una sola mujer que fue musa y pesadilla, pasión y abismo.
Talentosos, atrevidos, bellos, jóvenes y ricos fueron la pareja que mejor dibujó la década gloriosa del jazz y de aquellos sonrientes años locos años. Los escándalos en sus numerosos viajes europeos, las mutuas infidelidades, las borracheras juntos, las suaves e infinitas noches llenas de fiesta y diversión surrealista dejó un poso de gloria y tragedia en su historia que hace que para siempre les recordemos como inolvidables, patéticos y absolutamente geniales. Los dos alimentaron por igual su amor absurdo y dañino, si bien en algunas biografías culpan a Zelda del ocaso del escritor, la relación fue desde el inicio problemática y tormentosa por parte de ambos. Los dos se hicieron la vida imposible de manera magistral.
Francis Scott Fitzgerald supo muy pronto que iba a ser escritor. Su padre procedía de una distinguida familia sudista arruinada, católica y conservadora. A pesar de ciertos apuros económicos, Scott Fitzgerald tuvo una educación elitista. Fue el resultado del quiero y no puedo que animaba a su familia, poco dispuesta a que su hijo bajara algún peldaño en el escalafón social que le correspondía. Pero fue también en la Universidad donde el joven tomó conciencia de la profunda división de clases. Escribir se convirtió en una vocación, pero también en una forma de prosperar y de asentar su futuro. Ernest Hemingway describe a un Fitzgerald adulto en París era una fiesta: “Scott era ya entonces un hombre pero parecía un muchacho y su cara de muchacho no se sabía si iba para guapa o se quedaba en graciosa. Tenía el pelo ondulado muy rubio, frente muy alta, ojos azules y una delicada boca irlandesa de larga línea de labios, que en una muchacha hubiese representado la boca de una gran belleza. Tenía una firme barbilla y perfectas orejas, y una nariz que nunca fue torcida. Desde luego que se puede tener todo eso y no ser hermoso, pero él lo era”.
Zelda Saire era hija de un juez del Tribunal Supremo de Alabama. Conoce a Scott con tan solo dieciocho años en un baile. El flechazo fue instantáneo. Desde el primer momento Zelda le fascinó. Estaba ante una chica guapa y poco convencional que, a pesar de haber sido educada en el conservadurismo disfrutaba demostrando a quien tuviera delante que no tenía prejuicios, mientras se emborrachaba en público y ligaba con todos los que se proponían seducirla. Zelda era demasiado distinta, muy valiente y por todo ello adorable. De ella escribiría Scott en los inicios de su noviazgo: Cualquier chica que se emborrache en público, que disfrute francamente y cuente historias escandalosas, que fume sin parar y que cuente que ha besado a miles de hombres y que piensa besar a otros tantos, no puede considerarse intachable, aunque no tenga tacha.
Una vez producido el primer encuentro no volverán a olvidarse. Son capaces de alimentar el ideal de amor soñado por ambos. Sus destinos ya estarán unidos para siempre. Varios son los problemas a los que se enfrentan en el inicio de la relación: La familia de ella piensa que el joven autor no está a la altura de las aspiraciones de la bella y adinerada hedonista; por otro lado el tiene que ir a la guerra. Los ingredientes épicos de la historia ya están en la mesa. Pero de nuevo el destino se pone de su lado y cuando él marcha hacia el frente, a punto de ser embarcado llega la noticia de la rendición alemana. Scott tendrá sus logros y medallas fuera de la guerra y de la mano de las palabras y no de las armas. La fiesta y la tragedia de su vida se fraguará en un lento combate...
jueves, 18 de abril de 2013
LO INESPERADO
Lo peor de todo son las cosas que no te esperas. Como ese choque de trenes violentísimo del que hablaba Gómez de la Serna: ese choque del que nadie se explicaba como había podido suceder, pues todas las señales habían sido hechas y las agujas habían funcionado bien. Nadie se lo explicaba, pero era bien sencillo. Las dos máquinas, llenas de una ferviente sensualidad, se habían querido montar. Estaban cansadas de verse de lejos y de no verse en el vértigo de los cruces, que era cuando más cerca estaban: cansadas de llamarse con pitidos, de desearse con nostalgia.
Cuando esas máquinas se abrazan surge, por lo terrible y lo impetuoso, el gran desastre: chocan entre sí todos los malhechores leves, los sindicalistas malayos, las mujeres de los mecánicos y los detectives miopes, y entonces alguno puede decir que aparece lo épico: la trepidante aventura, en su perfecto trazado de accidente, llega a su tierno, catastrófico y espectacular final.
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